Inicio|entradas|TDAH y bulimia

Los trastornos alimentarios, pueden ser condiciones clínicas crónicas y recurrentes, y suelen estar asociados frecuentemente a comorbilidad psiquiátrica, es decir, que se presentan junto con otros trastornos, como el TDAH, sobre todo en el caso de la bulimia nerviosa.

¿Qué son los trastornos alimentarios?

Los trastornos alimentarios constituyen un grupo de problemas de caracterización física, psicológica y social complejas, cuya seña de identidad lo constituye una severa disfuncionalidad en la forma de alimentarse. Entre los trastornos alimenticios más conocidos se encuentran la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, sin embargo, en los últimos años también ha cobrado importancia el trastorno por atracón.

Aunque los trastornos alimentarios presentan algunos rasgos comunes (por ejemplo, preocupación por la comida, el peso o la imagen corporal), existen importantes diferencias entre las presentaciones clínicas de cada uno de ellos. A continuación señalamos algunas de estas diferencias entre los trastornos:

  • La anorexia y bulimia nerviosas comparten el deseo desmesurado de delgadez, sin embargo:
    • La anorexia nerviosa: conlleva una marcada pérdida de peso corporal, distorsiones de la imagen corporal y un intenso miedo a la ganancia de peso.
    • La bulimia nerviosa: implica episodios de ingesta compulsiva y conductas compensatorias disfuncionales (vómitos auto-inducidos, abuso de laxantes y diuréticos u otros fármacos, ayuno y ejercicio físico excesivo), pero siempre dentro de un rango de peso normal.
  • El trastorno por atracón se caracteriza por la realización de atracones de comida recurrentes sin las conductas compensatorias típicas de la bulimia nerviosa para prevenir la ganancia de peso.

 

Cuando se presenta TDAH y bulimia

De acuerdo con el estudio de prevalencia de la Organización Mundial de la Salud estas son los datos que existen de la relación entre bulimia y TDAH:

  • El 6% de los pacientes con un diagnóstico de TDAH a lo largo de la vida tiene una historia de bulimia nerviosa.
  • El 15% de los encuestados con un diagnóstico de bulimia nerviosa a lo largo de la vida tiene una historia de TDAH.

Estos datos se suman al conocimiento previo de que las niñas con TDAH son más propensas a presentar un trastorno alimentario comorbido en el seguimiento posterior. Además, las niñas son más propensas a ser diagnosticadas con un trastorno alimenticio, ser tratadas por ello y tener una peor evolución, mientras permanecen sin diagnosticar y sin tratar para su TDAH.

 

¿Cuál es la relación entre TDAH y bulimia nerviosa?

Existen varias hipótesis, propuestas por distintos investigadores, para explicar la relación entre el TDAH y los síntomas bulímicos:

  1. Una primera hipótesis plantea que la impulsividad y la falta de atención en el TDAH pueden llevar a comer de manera impulsiva y desregulada. La evidencia para ésta hipótesis sugiere que el déficit en el control inhibitorio, que se manifiesta como una mala planificación y auto-monitorización, puede conducir a un exceso de consumo de calorías. Por otra parte, las personas con TDAH son más propensas a buscar premios instantáneos (es decir, tienen aversión al retraso), lo que puede reflejarse en atracones de comida, sobre todo de los alimentos más apetecibles que están fácilmente disponibles. Cuando existen problemas de imagen corporal, los atracones secundarios a estos mecanismos generados por la impulsividad pueden conducir a conductas compensatorias de purga y, por lo tanto, dar lugar a la conexión entre el TDAH y la bulimia.

 

  1. Otra hipótesis que puede explicar la relación entre el TDAH y la bulimia nerviosa es el síndrome de deficiencia de recompensa. De acuerdo con ésta hipótesis, los individuos con TDAH y atracones poseen sistemas de dopamina desregulados que les llevan a una deficiencia en la satisfacción con las recompensas naturales, que les conducen a buscar recompensas no naturales (por ejemplo, comportamientos de riesgo, juegos de azar, uso de sustancias y alimentación inapropiada). Las alteraciones de algunos receptores de dopamina se han asociado con el síndrome de deficiencia de recompensa y las mismas características de esos receptores se han observado en los individuos con TDAH y en pacientes obesos con patrones alimentarios desordenados. Aunque no ha habido estudios que examinaran dichos receptores de dopamina en pacientes con bulimia nerviosa en concreto, una desregulación común en el sistema dopaminérgico entre los atracones y el TDAH podría, hipotéticamente, conducir a síntomas bulímicos en pacientes con insatisfacción de la imagen corporal. Esto se apoya en el trabajo de otros investigadores que sugieren que los pacientes con bulimia tienen menores niveles de dopamina en el cerebro. Otro factor que apoya esta hipótesis es que los psicoestimulantes, que aumentan la dopamina disponible en el cerebro, han demostrado mejorar tanto síntomas del TDAH como de la bulimia nerviosa. En otras palabras, el aumento de los niveles de dopamina en el cerebro puede satisfacer su impulso hacia una recompensa natural, aliviando de este modo la necesidad de una recompensa no natural (por ejemplo, los alimentos).

 

  1. Sin embargo, otros estudios observaron que la falta de atención podría fomentar un comportamiento bulímico, sin estar este también mediado por la impulsividad. Por ejemplo, los atracones podrían actuar como mecanismo de compensación para ayudar a controlar la frustración asociada a las dificultades de atención y de organización típicas del TDAH; por otra parte, el déficit de atención podría hacer que las personas ignoren el hambre, la saciedad, o ambos.

 

Por otra parte, también hay estudios con resultados aparentemente contradictorios a los anteriores, donde la impulsividad se relacionó con la evitación de la comida que engorda, la limitación de la ingesta calórica, la dieta y el ayuno excesivo. Todos estos comportamientos requieren una disciplina estricta y, por lo tanto, no parecen ser muy compatibles con la impulsividad, sin embargo, podrían señalar una importante peculiaridad de los trastornos alimentarios: el control extremo, que es un síntoma central de pacientes con anorexia nerviosa (por ejemplo, cuando se enfrentan a alimentos calóricos), que podría interpretarse como una respuesta a una impulsividad primaria, y explicar el cambio de diagnóstico de anorexia a bulimia, que ocurre con bastante frecuencia.

 

¿Qué otras características comparten el TDAH y la bulimia?

Otros rasgos comunes que pueden mostrar los pacientes con TDAH y bulimia son:

  • dificultad en el manejo de las emociones negativas
  • baja autoestima
  • síntomas obsesivo-compulsivos
  • hostilidad

 

¿Se debería buscar la presencia de TDAH en pacientes con bulimia?

La relación entre estos dos trastornos podría ser menos evidente y más compleja de lo esperado sobre la base de las características clínicas comunes, pero debido a la alta comorbilidad entre TDAH y bulimia nerviosa, y que esto supone una mayor carga para los pacientes que sufren los dos trastornos a la vez, los profesionales sanitarios deberían descartar la presencia de TDAH en pacientes que buscan atención por este trastorno alimenticio, por ejemplo, con la ayuda de tests de cribado y entrevistas semiestructuradas o de pruebas neuropsicológicas, aunque esto puede ser difícil de evaluar en un primer momento, y también se debería descartar la presencia de trastornos de la personalidad o de trastornos relacionados con sustancias.

 

¿Cuál sería el tratamiento adecuado para estos pacientes?

Las opciones de tratamiento farmacológico y no farmacológico que se aplican comúnmente al TDAH podrían ser útiles para los pacientes con TDAH y bulimia, pero aún hace falta mayor investigación para establecer el tratamiento más adecuado.

Algunos estudios realizados han demostrado que los estimulantes causaron menos atracones y purgas en estos pacientes, quienes fueron capaces de mantener un peso normal; sin embargo, hay que tener precaución con algunos y recordarles la importancia de mantener una alimentación estructurada a pesar de tener menos apetito.

Y se ha propuesto que las estrategias de intervención que se centran en el entrenamiento de control con esfuerzo, con la ayuda de recompensas sistematizadas, pueden ser útiles para aprender a aumentar el control de inhibición de respuesta, las habilidades de toma de decisiones y, al fin y al cabo, para mostrar una mayor capacidad de planificar el comportamiento.

  • Lucía Varela Reboiras
  • Psiquiatra
  • Hospital Universitario de Santiago de Compostela - Santiago de Compostela
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