Uno de los principales problemas que en la actualidad dificulta y retrasa un diagnóstico precoz en TDAH, es la falta de un itinerario o plan de actuación consensuado a nivel nacional en el ámbito sanitario y educativo, repercutiendo negativamente sobre los afectados por el TDAH.

A día de hoy, desde que existe la sospecha de TDAH no hay un circuito establecido. Así, el abordaje del trastorno es totalmente variable dependiendo no sólo de la Comunidad Autónoma, sino de las provincias, ciudades y centro médico.

En 2010, el Ministerio de Sanidad publicó la Guía Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes, con el objetivo de poner a disposición de la población general y de los profesionales sanitarios y de la educación, una herramienta útil con respuestas a las cuestiones básicas del trastorno. Sin embargo, según los datos recogidos en el Informe PANDAH,  los agentes implicados en el diagnóstico del TDAH constatan que esta guía se utiliza poco y resulta poco accesible para la población general y los docentes.

El circuito del paciente

Como ya hemos comentado, el circuito de diagnóstico y tratamiento que siguen los pacientes con TDAH puede variar significativamente en función de la Comunidad Autónoma o de la zona en la que se encuentren. Los pacientes y sus familias se pueden sentir desorientados y no tienen información necesaria para saber a qué tipo de profesional tienen que acudir y de cómo llegar hasta él. 

A continuación, ofrecemos una pequeña guía paso a paso  de lo que suele suceder en caso de sospecha de TDAH:

En el caso de los niños

La familia sospecha
Acude al pediatra de cabecera. Si el pediatra tiene experiencia en TDAH puede realizar él mismo el diagnóstico y elaborar un plan clínico. En el caso de que no pueda realizar el diagnóstico debería derivar al niño, según la Comunidad Autónoma, al departamento de salud mental infanto-juvenil o bien a los servicios del área de atención especializada, donde le realizarán las pruebas necesarias y un diagnóstico.

El colegio sospecha 
El equipo de orientación escolar debería pedir consentimiento a la familia para realizar un informe, que será remitido al pediatra a través de la familia. El pediatra realizará el abordaje o la derivación correspondiente.

En el caso de adolescentes y adultos

El adulto, por iniciativa propia, o el adolescente acompañado de sus padres suelen acudir en primer lugar al médico de familia para que realice una primera valoración y le derive a un especialista (psiquiatra o neurólogo). En muchos casos, los adultos acuden al especialista por alguna comorbilidad asociada. 

Si el adulto descubre su TDAH a raíz del diagnóstico de su hijo, suele iniciar el recorrido con el mismo especialista que esté atendiendo a su hijo.

 

A partir de los 14-18 años, según en qué Comunidad Autónoma, el paciente dejar de pertenecer al área de medicina pediátrica para pasar al médico de familia. En ocasiones esto puede causar complicaciones:

  • El médico de Atención Primaria puede ser ajeno a la problemática adolescente y al TDAH.
  • El adolescente puede dejar de acudir a consulta.
  • El equipo médico de Salud Mental del Adulto puede no estar familiarizado con el manejo del TDAH.

 Fuente: “Informe PANDAH. El TDAH en España”, Adelphi, 2013. 56-62.